En el evento Rennsport Reunion, que convoca en Laguna Seca a Porsche clásicosdeportivos y de competición, de todo tipo y condición, la firma alemana ha soltado una auténtica bomba: un 935 adaptado a los tiempos modernos.

Así es, Moby Dick está de vuelta, gracias al Porsche 935 2018, un nuevo modelo que rinde homenaje a un coche más legendario que victorioso (el 935/78 no llegó a ganar en Le Mans), que define a la perfección lo que fue el mundo de las carreras en los años 70… y que, de paso, se une a la celebración de las siete décadas de historia del fabricante.

Bajo la espectacular carrocería, que se mantiene fiel a los colores de Martini, se esconde un 911 GT2 RS actual, tanto por chasis como por mecánica. Eso sí, a pesar de la transformación vintage, el peso sigue siendo realmente ligero: 1.379 kilos.

Por supuesto, hay guiños al pasado, como las espectaculares llantas monotuerca, pintadas en rojo, o las salidas de escape, inspiradas en el 908, que se combinan con detalles modernos, como unos retrovisores similares a los que emplea el 911 RSR.

Bajo el capó, se apuesta por un valor seguro: el motor 3.8 biturbo, con arquitectura de seis cilindros bóxer, que entrega 700 CV de potencia, combinado con la transmisión automática de doble embrague PDK, de siete velocidades (lo sentimos, puristas). La modernización también llega al habitáculo, que es el propio de un coche de competición, aderezado con una completa pantalla multifunción y climatizador.