No hay muchos lugares en Chile donde hayan recuentos del pasado, artefactos vivientes que recolectan nuestra historia y cultura, pero El Rungue, es uno de ellos. Este Museo, ubicado en Maitencillo, logra reunir diversos elementos que lo hacen muy especial; su variedad temática nos lleva a un pasaje muy rico en emociones: nuestra cultura.

Fuera de que este Museo tiene muchos autos para ver, incluyendo autos de carrera chilenos, hay un camino transversal por nuestra cultura del transporte, desde motos hasta trolebuses, incluso pasando por camiones.

Rodrigo Guarda, su curador y dueño, cuenta con mucha emoción que ha juntado 60 años de historia de Chile, con mucho cariño desde los 12 años. Él se emociona con autos, motos y camiones, fue piloto de carreras en los años 80, pero más que eso, él se emociona con los objetos que cuentan historias. Tal es su tarea, que él mismo atiende a sus visitantes, contando esas historias que evocan añoranzas de la infancia, recuerdos cargados de emociones, sin lugar a dudas una experiencia única.

No contento con ello, él dispone de los autos y máquinas del museo, para que la gente interactúe con ellos; esos clásicos motores V8 vuelven a rugir cada vez que un niño se asombra al verlos. Uno de los objetivos más importantes de Rodrigo, es que nuestra cultura no se olvide y que las nuevas generaciones sepan qué ha emocionado a sus padres y abuelos.

Su tarea no es menor, no es fácil evitar que el pasado quede en el olvido y que los objetos, autos y máquinas, sucumban al paso del tiempo. Rodrigo mantiene este Museo con sus propios recursos, que como siempre en Chile, no logra autosostenerse. Uno de sus principales objetivos, es crear una fundación que permita mantener todo este legado de vida.

Sólo por el obstinado trabajo de personas como Rodrigo, logramos recordar pasajes de nuestras vidas que de otro modo, sólo serían una imagen pasajeras de nuestras memorias, que sería imposible traspasar a las nuevas generaciones. No puede haber un futuro sin un pasado, y la cultura chilena, nuestro patrimonio, no puede quedar en el olvido.

Museo el Rungue, sin lugar a dudas una parada obligatoria en nuestro paseo costero de verano, o quizás, un panorama a perseguir en cualquier momento del año. Están todos invitados a visitarlo, Rodrigo Guarda ha hecho su parte, ahora nos toca a nosotros llenar esos espacios en el Museo y hacer que esta gran tarea, perdure en el tiempo.